La aventura de Ana y Leo
- Prof. Leandro Jiménez M.
- 27 ago 2025
- 2 min de lectura
Nombres: Mauricio Calfuán, Erick Curiqueo
Nombre profesor: Leandro Jiménez
Ana y Leo se asustaron, y de repente apareció la mamá del huevo de dragón. Leo luchó contra ella hasta que ya no pudo más… entonces logró domarla.
De pronto, el huevo de dragón se abrió y salió un dragón bebé. La mamá dragón se puso contenta, y Leo exclamó:—¡Nuestro viaje va a comenzar!
Así, Ana y Leo usaron el lazo que habían comprado en la tienda mágica, montaron a la mamá dragón y comenzaron a recorrer distintos lugares. Con el tiempo, se hicieron amigos del dragón y llegaron al río de cristal. Intentaron cruzarlo, pero un gato lo estaba custodiando. Leo peleó con él y lo derrotó. Sin embargo, el gato pidió que no lo mataran. Entonces, Leo recogió la botella de agua curativa y se la dio al gato. Este se recuperó, se hicieron amigos y también se subió al dragón junto a Ana y Leo.
Luego se dirigieron al castillo escondido, pero en el camino se encontraron con una lluvia de meteoritos. El dragón quiso sacrificarse, pero Leo le rogó que no los dejara solos a él, a Ana y al dragón bebé. De repente, el gato sacó un reloj heredado de su padre, con el cual podía detener el tiempo. Lo usó, y así lograron pasar.
Cuando llegaron al castillo escondido, una puerta mágica les advirtió:—¡Para entrar, deben buscar la llave en la Isla Nubia!
Como aún no habían pasado por allí, se dirigieron a la isla. Encontraron muchas calaveras, y Ana halló un detector de metales. Primero descubrieron un martillo que Leo guardó, y luego la mitad de una llave. Al mirar alrededor, vieron que un cadáver tenía la otra mitad, pero estaba protegido por una trampa muy difícil de desactivar.
Entonces apareció el gato y dijo:—¡Oigan, yo los ayudo! Puedo sacar la llave porque mis patitas son pequeñas y soy muy ágil.
Ana y Leo aceptaron:—Amigo gato, ¿nos puedes ayudar?—¡Obvio que sí! —respondió él.
Después de que el gato sacara la llave completa, Leo encontró un cofre con 500.000 soles dorados. Junto a este, apareció un portal mágico que los llevó a una tienda llena de objetos útiles. Allí compraron granadas mágicas y vieron un arma gigante que costaba 50 soles dorados, además de una varita mágica que podía construir una casa en solo cinco segundos.
Cuando salieron del portal y llegaron al castillo mágico, se enfrentaron a una sombra oscura. No podían vencerla, hasta que usaron las granadas mágicas, cuyo polvo especial logró derrotarla.
Al final, con la varita creadora de casas, Ana, Leo y el gato construyeron un hogar para vivir juntos. El dragón bebé y su mamá, por su parte, encontraron al papá dragón.
FIN

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esta muy bueno