Un nuevo comienzo...
- Prof. Leandro Jiménez M.
- 27 ago 2025
- 2 min de lectura

LA AVENTURA DE LOS 10.000 SOLES DORADOS
Ana y Leo se miraron una vez más. Estaban a punto de comenzar el viaje más importante de sus vidas. Habían elegido con cuidado sus objetos de la Tierra del Tiempo.
Ana guardó en su bolso:
la gema del tiempo,
la lámpara de luz eterna,
y el huevo de dragón bebé.
Leo, en cambio, eligió:
la brújula encantada,
el escudo de hielo,
y una botella de agua curativa.
—¡Es momento de partir! —dijo Ana.
El búho abrió sus alas y, con un aleteo, el suelo tembló. Frente a ellos apareció un sendero que brillaba como si tuviera estrellas.
Una voz mágica les susurró:—Para salvar el reino deberán cruzar la Cueva Mágica, seguir el Camino Antiguo, cruzar el Río de Cristal, sobrevivir en la Foresta Oscura y llegar al Castillo Escondido… donde algo muy poderoso los espera.
La brújula de Leo comenzó a girar sin control.—¡Algo se acerca! —gritó.
De repente, el cielo se volvió gris y un rugido resonante hizo temblar el aire. El huevo del dragón comenzó a brillar y todo se llenó de una energía desconocida.
Era un caballo endemoniado. Resulta que, un día, sus dueños lo abandonaron en la calle. Desde entonces anduvo sin rumbo, hasta que, de tan solo que se sentía, permitió que unos demonios lo poseyeran. A cambio, ellos le ayudarían a vengarse de quienes lo habían abandonado.
El caballo, del susto, escapó. Pero mientras se alejaba, las voces de los demonios enojados retumbaban en el aire.—¡Escapemos! —dijo apresuradamente Ana.
Corrieron sin detenerse. Tras ponerse a salvo, descansaron en medio de un bosque, justo cuando amanecía.—Es momento de descansar un poco —dijo Leo.
Durmieron brevemente y siguieron su camino. Poco después, se encontraron con un monstruo extraño: una persona sin piernas, que intentó atraparlos para comérselos.
Ana y Leo corrieron con todas sus fuerzas, pero el monstruo alcanzó a atrapar a Leo. Ana, desesperada, decidió abrir el huevo del dragón. El bebé dragón nació en ese mismo instante y, con un rugido, logró espantar al monstruo.
Leo, herido, bebió de su botella de agua curativa y se recuperó. Luego, ambos subieron al dragón y volaron hasta el Río de Cristal.
Allí, descubrieron que no podían pisar el agua, pues se hundían. Pensaron en un plan y decidieron cruzar sobre el dragón. Lograron pasar y llegaron a la Foresta Oscura.
Dentro, todo estaba en penumbras. Encendieron la lámpara de luz eterna y descubrieron a un caballo escondido. No estaba endemoniado, solo huía de los demonios que intentaban atraparlo. Ana y Leo lo domesticaron y pasaron la noche allí.
Al día siguiente, cuando estaban por salir de la foresta, apareció una persona endemoniada que intentó devorarlos. Corrieron tan rápido como pudieron y, por suerte, no fueron alcanzados.
Finalmente, llegaron al Castillo Escondido. Cada metro estaba custodiado por soldados.—¿Cómo entraremos? —preguntó Leo.—Tengo un plan —respondió Ana.
Montaron al dragón y pasaron por encima de los muros hasta entrar al castillo. Allí se encontraron con el rey, un zombi malvado. La batalla fue intensa, pero al final, Ana, Leo y sus aliados lograron vencerlo.
Así, se quedaron con el castillo.
Fin.

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👍😀👍
ta bonita la historia