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Las aventuras de Ana y Leo

La aventura de Ana y Leo - Angel Morales y Daniel Marín.
La aventura de Ana y Leo - Angel Morales y Daniel Marín.

Ana y Leo se miraron una vez más. Estaban a punto de comenzar el viaje más importante de sus vidas. Habían elegido sus objetos de la tienda del tiempo con cuidado.

Ana guardó en su bolsillo:

  • La gema del tiempo.

  • La lámpara de luz eterna.

  • El huevo de dragón bebé.

Leo, en cambio, eligió:

  • La brújula encantada.

  • El escudo de hielo.

  • Una botella de agua curativa.

—¡Es momento de partir! —dijo Ana.

El búho abrió sus alas y, con un aleteo, el suelo tembló. Frente a ellos apareció un sendero que brillaba como si tuviera estrellas.

Una voz mágica les susurró:—Para salvar el Reino de Verán, deberán cruzar la cueva mágica, seguir el camino antiguo, atravesar el río de cristal, sobrevivir en la foresta oscura y llegar al castillo escondido… donde algo muy poderoso los espera.

La brújula de Leo comenzó a girar sin control.

—¡Algo se acerca! —gritó Ana de repente.

El cielo se puso gris y un rugido estremecedor hizo temblar el suelo. El huevo de dragón comenzó a brillar y el aire se llenó de una energía desconocida. Y salió un chihuahua.

Leo y Ana salieron corriendo. Pasaron por el camino antiguo, el castillo escondido y la foresta oscura, mientras el chihuahua los perseguía por el río de cristal y la cueva mágica.

Leo usó su escudo de hielo. Ana siguió corriendo. Leo se quedó peleando contra el chihuahua.

Cuando estaba a punto de acabar con él, llegó Batman y lo salvó.—¡Vete, Leo, yo me encargo! —dijo Batman.

Entonces empezó la pelea. Batman luchó y luchó hasta quedar agotado, y al final huyó. Leo logró reencontrarse con Ana.

—¿Qué haces acá? —le preguntó—. ¿Por qué tienes la Batiseñal?

Ana respondió:—Yo llamé a Batman con la Batiseñal.

Después, ella le preguntó por los objetos. Leo contestó:—Los boté porque pesaban mucho… tenía que correr.

El cielo gris comenzó a tronar y a llover. Leo se asustó, porque en su mochila aún estaba el huevo de dragón. Cruzaron el río de cristal, pero lo peor sucedió: el huevo se rompió y nació un dragón.

Leo tomó la mochila y corrieron hacia el castillo escondido. Creyeron que el dragón era malo e intentaron atacarlo con el escudo de hielo. Entonces el dragón habló:

—¿Eres enemiga o amiga? —preguntó Leo.

La dragona rugió con fuerza y respondió:—¡Ahhhhhh! Sí, soy buena. Los voy a ayudar.

El dragón jugaba con la brújula encantada, que empezó a girar sin control.—¡Corramos! —dijo Ana.

Leo preguntó:—¿Por qué nos asustas?

Ana los subió encima del dragón y gritó:—¡Corre!

De pronto apareció el chihuahua delante de ellos. Leo usó su escudo de hielo. Bajaron del dragón, que intentó atacar, pero el chihuahua lo derribó con un golpe de sus alas. El dragón desapareció de la vista.

Leo y Ana siguieron corriendo, mientras el chihuahua los perseguía hasta acorralarlos. Entonces el dragón regresó y le dio una patada al chihuahua. La batalla fue dura, ambos estaban agotados.

—Leo, vámonos —dijo Ana.—Ve tú, yo cuidaré al dragón. Anda a la isla Nubia —respondió Leo.

El dragón cayó al suelo exhausto. El chihuahua se lanzó para matarlo, pero Leo se interpuso, cubriéndolo con el escudo de hielo. La pelea continuó hasta que el dragón se levantó, golpeó al chihuahua y lo derrotó.

Ana llegó y les dio una poción mágica que los recuperó. El dragón los llevó a la isla Nubia, donde encontraron mucho dinero y una carta de sus padres. En ella decía que los buscaban sin encontrarlos, y que debían ir al castillo escondido.

Junto a Chimuelo, volaron hacia el castillo. Al llegar, la brújula se agitó con fuerza.—Acá va a pasar algo —dijo Ana.

Exploraron y hallaron muchas celdas. Allí encontraron a su padre tirado, herido, y a su madre inconsciente. Entonces apareció el hermano del chihuahua. Al caer la brújula al suelo, el chihuahua los miró fijamente y les dijo:

—Si quieren encontrar las llaves para salvar a sus padres, me tienen que…

—¡¿Dónde están las llaves?! —gritó Leo.

El chihuahua respondió:—Si las quieren, me tienen que matar.

Leo tomó una espada y se abalanzó sobre él. Ana, al ver que Leo había dejado el escudo de hielo, lo protegió. Chimuelo atacó y dio una patada mortal al chihuahua, que cayó derrotado.

—Entrégame las llaves, por las buenas o por las malas —exigió Leo.

El chihuahua respondió:—Prefiero morir antes que dártelas.

Arrojó las llaves lejos. Leo lo mató con un espadazo mortal. Ana recogió las llaves y corrió a liberar a sus padres.

Y así, fueron felices por siempre.

FIN.


 
 
 

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2 comentarios

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Angel Morales
Angel Morales
28 ago 2025
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

es la mejor historia que e leído denle muchos corazones

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Muy buena su historia...🙂

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Escuela P-515 Ñirrimapu | Padre Las Casas Región de la Araucanía

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